Gobierno
Gestión
Legislación
Balances
Licitaciones
Novedades
Premio OBRAS
Telefonos Utiles
Código Urbano
Contacto
 El Pueblo
Historia
Información
Simbolos e Insignias
Leyendas Locales
Historia                          
» Fundación de Alejandro Roca
» Los Hijos de Alejandro Roca
» Personalidad del fundador del pueblo de Alejandro Roca
» ¿Por que el nombre de Alejandro Roca?
» Un héroe Alejandrino
Fundación de Alejandro Roca 1
  Si bien no podemos determinar con exactitud el día que podría darse por fundado el pueblo de Alejandro Roca, por documentos fidedignos y por las testificaciones de vecinos, que constituyen un grupo de primeros pobladores, llegamos a la concluyente afirmación de que el pueblo de Alejandro Roca fue fundado en los primeros meses de 1905. Si tuviéramos que ajustamos a una fecha simbólica, ninguna más apropiada que el 17 de Marzo, en cuya data de 1905, el Poder Ejecutivo de la Provincia concede los beneficios fiscales que acuerda la Ley de Colonización dictada el 23 de Octubre de 1896. Dicha disposición era esperada por los primeros pobladores con mucha apetencia, porque de ello dependía la formalización de los contratos de venta, la oficialización de calles, plazas y caminos públicos; la sesión al Gobierno de manzanas destinadas a edificios públicos y cementerio. Además, para decretar la excepción de impuestos que acuerda dicha Ley, por el término de cinco años, era necesario llenar una serie de requisitos entre los cuales debían ser aprobados los planos de la Colonia y Pueblo, entre otras cosas.

  En sus orígenes, el General Julio Argentino Roca, había adquirido un extenso campo de 35 leguas cuadradas en un remate público de tierras fiscales en el lado sur del Río Cuarto, dispuesto por la Provincia, el 26 de agosto de 1874. Dicho remate se realizó en Buenos Aires y el señor Carlos Bouquet sirvió de intermediario del General Roca ante la comisión provincial encargada de la venta. La correspondiente Escritura fue labrada por el escribano de Hacienda de la Provincia, don Secundino del Signo, y en ella el general declara que dichas tierras las adquirió para sí y para su hermano don Alejandro Roca, de quien dice, habría recibido la mitad del precio pagado por las mismas. El 23 de enero de 1878 recibe la nueva escritura (definitiva) que reemplaza a la existente, con fecha de 9 de enero de 1875. Por otra parte, el señor don Alejandro Roca, por testamento cerrado el 8 de noviembre de 1903, declara universal heredero a su hermano el General don Julio Argentino Roca. Habiendo fallecido don Alejandro, fueron insertos la Declaratoria y Testamento respectivo en la escritura protocolizada ante el Escribano Don Feliciano Peralta, adscripto al Registro N° 3 de la Ciudad de Córdoba, a cargo entonces de don Félix M. Rodríguez y cuyo título se encuentra anotado en el Registro General de la Provincia al N° 128, folio 93 con fecha 8 de Abril de 1905.

  El 24 de mayo de 1905, el General Roca, domiciliado entonces en calle San Martín N° 577 de la ciudad de Buenos Aires, otorga poder especial a don Abraham A. Becerra, chileno, por ante el Escribano Público don Manuel Lacasa, para que pueda otorgar escrituras, percibir precios de venta en las condiciones que hubiera pactado, tanto en las ventas al contado como a plazo, o en remate público, los solares, las quintas y chacras de la Colonia y pueblo de Alejandro Roca, de su propiedad. Firman como testigos don Alfredo Panti y don J.C. Giusti. Este documento se encuentra en el folio177 del Registro N° 1 de la Adscripción del Escribano Lacasa. Dicha firma la certifica don Jorge L. Dupuis, Secretario de la Cámara de Apelaciones que a su vez es certificado por el Presidente de dicha Cámara don Benj. Basualdo. El señor Becerra tenía además los títulos primitivos y las anotaciones de Declaratoria y Testamento respectivo. Los Escribanos actuantes en las escrituras de ventas hacían una serie de aclaratorias a los fines de dar Seguridad a los compradores, muchas de ellas hechas por el Escribano Severo F. Cabanillas, a cargo del entonces Registro 17 de la Provincia, radicado en Villa La Carlota, en que, entre otras cosas decía textualmente: "transfiere a favor del comprador el dominio, posesión y cualquier otro derecho que al señor Teniente General don Julio A. Roca pudiera corresponderle, cuya propiedad adquirió por compra hecha al Gobierno de esta Provincia, con fecha 23 de Enero de 1878 y por herencia de su señor hermano, don Alejandro Roca, según consta lo primero del título público otorgado en la ciudad de Córdoba por ante el Escribano de Hacienda don Secundino del Signo y lo segundo de la declaratoria y Testamento respectivo insertos en la escritura protocolizada por ante el Escribano don Feliciano Peralta, adscripto al Registro N° tres de la ciudad de Córdoba a cargo de don Félix M. Rodríguez". Comprendemos que el lector pensará que insistimos demasiado con el tema, pero consideramos necesario hacerlo teniendo en cuenta que, si bien cuando se fraccionó el campo solamente pertenecía el mismo al Teniente General Julio Argentino Roca, el pueblo y Colonia fundados llevan el nombre de su hermano mayor.

  Por datos recogidos de un diccionario histórico, sabemos que don Alejandro Roca nació en Tucumán en el año 1838, sus padres fueron don José Segundo Roca, guerrero de la Independencia2 , y doña Agustina Paz. Realizó sus estudios primarios en la escuela del Convento de San Francisco. En su juventud tuvo activa participación en las contiendas de la Organización Nacional. La mayor parte de su vida la dedicó a las labores agropecuarias en la zona de Río Cuarto. Su filantropía y altruismo eran proverbiales. Falleció en Buenos Aires el 2 de Abril de 1904, sin poder conocer la incipiente población que desde 1903 comienza a surgir en los campos que le perteneciera en condominio junto con su hermano Julio.

  Don Alejandro Roca había donado al Santuario de Reducción en 1879 dos campanas que habían sido traídas de Génova. Cuando el Santuario se proveyó de otras más grandes, el Padre Juan B. Fassi, en 1914, las envió a nuestra localidad, creyendo que en ningún lugar estarían mejor que en el pueblo que lleva el nombre del donante. Es por ello que tenemos como reliquia dos campanas que ostenta la Iglesia Parroquial.

  En el año 1900 una ancha faja de pastos y lagunas cubrían unas 35 leguas cuadradas pertenecientes al General Julio Argentino y a su hermano Alejandro, ubicadas en departamento Juárez Celman, Pedanía Reducción, sobre la margen sur del Río Cuarto; en sus orillas crecían árboles y arbustos que de trecho en trecho formaban bosquecillos. Sólo tres construcciones se destacaban: los cascos de Santa Clara, San José y Las Marías, mediando entre una y otras dos leguas de pastos fuertes. Son casas construidas con anchas paredes de material, presentaban, a unos tres metros de altura significativas troneras que servían de ventilación durante la noche y a la vez constituían bocas de fuego en caso de ataque sorpresivo. Las ventanas de estilo colonial estaban definidas por rejas de gruesos barrotes de hierro. Se cerraban por precaución antes de la puesta del sol.

  En el año 1901 empezó a avanzar en los "Campos de Roca" el terraplén del F.C. que comunicaría Río Cuarto con Rosario y Buenos Aires3 . Después de varios trabajos unieron la apartada comarca con los centros principales del país. Habilitada la línea en el año 19034 , la estación del Ferrocarril del lugar fue denominada "Alejandro", nombre del hermano del General Roca y a quien este profesaba un inmenso cariño. El General aceptó la designación, seguramente, con el beneplácito que tenemos cuando resultan meritorios nuestros seres queridos. De no haber mediado estas circunstancias, el nombre que seguramente llevaría seria el de "Paso de las Terneras" o remontándonos a más de un siglo anterior el de Fortín "San Carlos", en homenaje a sus heroicos habitantes que fueron masacrados en su totalidad por los indios.

  Muchos pueblos conservaron el nombre del lugar con el que se conocía en épocas no muy anterior a la Conquista del Desierto. Así sucedió con los pueblos vecinos de Los Cisnes, Las Acequias, etc. Roca, que presagió el porvenir de la comarca, con patriótico empeño trató de conseguir la colonización de la misma5 . Con este fin contrató a la entonces "Compañía Stroer", quien tenia muchos compromisos en la provincia de Santa Fe. A pesar de los esfuerzos realizados en 1903 y principios de 1904, fracasó en su intento por falta de colonos dispuestos a establecerse en estas avanzadas de la civilización. El General no se amilanó y trató por todos los medios de conseguir un grupo de hombres capaces y llevar a cabo tal loable iniciativa. Quiso la casualidad que le fuera recomendado un italiano llamado César Comolli, quién se había ocupado de colonizar el pueblo de Pascanas (localidad de esta misma provincia). Llevado ante el General (según datos brindados a investigadores de la localidad por su hijo Guido Comolli, destacado diplomático Argentino en el aspecto económico), éste lo miraba con ciertas dudas y más aún cuando le prometió fundarle también el pueblo en el perentorio término de seis meses. "Es muy poco el tiempo -respondió el General - tómese un año y si le fuera poco, tómese dos. Basta que usted me organice la Colonia y me funde el pueblo que se llamará Alejandro Roca."

  Don César no necesitó más. Como conocedor de una amplia zona, sabía de gran número de contratos que se vencían en 1904. Por otra parte estaba facultado a ofrecer las tierras en forma muy ventajosa, a lo que se agregaba el prestigio del dueño que era toda una garantía para que se abriera un amplio panorama de proyecciones. Sin detenerse en otras consideraciones, se puso en constante actividad: visitó colonos, herreros, carpinteros, ladrilleros, albañiles y comerciantes. En cada uno de ellos sembró la codicia de la posesión de tierras vírgenes con un plan de pago a largo plazo y la firma de contratos realmente humanos. Sus desvelos tuvieron por respuesta una enorme cantidad de solicitudes; muchas de arrendamiento y otras tantas de compra. Al ser presentadas al General, éste quedó realmente sorprendido y se apresuró a realizar las gestiones pertinentes ante el Gobierno de la Provincia de Córdoba y delinear así lo que constituiría la Colonia y pueblo de Alejandro Roca.

  Con fecha 20 de Febrero de 1905, la Dirección General de Rentas de Córdoba certifica que el campo del General Julio Argentino Roca, situado en el Departamento Juárez Celman, compuesto de 91.550 has., no adeuda impuestos hasta esa fecha. Dicho certificado es agregado por el General a la solicitud en la que pide delinear la Colonia y Pueblo de acuerdo con los planos que acompaña y acogiéndose a la Ley 23 de Octubre de 1896. Esta solicitud, con toda la documentación pertinente se encuentra en el Archivo General de la Provincia de Córdoba.

(1) Autor desconocido. Citado en Hilvanando Recuerdos, Instituto Privado Alejandro, 1998.

(2) Murió en la Guerra del Paraguay, al igual que sus hijos Celedonio y Marcos. (Observación realizada por el historiador Aldo H. Cantón)

(3) El terraplén comenzó a avanzar en 1899, no en 1901, y una cosa que nunca pude establecer fue si Roca donó (como la gran mayoria de los colonos de la Maipú y Chacabuco 35 mts. de ancho) o vendió a buen precio igual dimensión como hizo el último colono, lindero con don Julio. Observaciones realizadas por el historiador Aldo H. Cantón.

(4) El ferrocarril corrió por primera vez el 2 de abril de 1902, no en 1903 ..."con gran satisfacción de los estancieros de la zona", dice el diario La Patria de Córdoba, del día 3 de abril de 1902. Por otra parte, Tomás J. Boyle, empleado del ferrocarril de los primeros tiempos, en una publicación hecha el 14 de mayo de 1952 en el diario El Pueblo de Río Cuarto (con motivo del cincuentenario), dice: "Al inaugurar aquel ramal, a excepción de Los Cisnes que ya contaba con media docena de casas -en ninguna otra estación- ni siquiera se cargaban todavía las hornallas para el futuro ladrillo". Observaciones realizadas por el historiador Aldo H. Cantón.

(5) Del patriótico empeño de Roca por colonizar yo no tengo ninguna prueba. Sí, de explotar bien sus campos. Y para colonizar, aparte del aporte de la colonia Alejandro Roca, en una carta menciona a las Chacabuco y Maipu (tierra fiscal) como "mis colonias". Seguramente impulsó su creación. Se empezaron a poblar en 1884 la Chacabuco y 1888 la Maipú, mucho antes de que en 1903 Stroer (o Comolli) no encontraran gente dispuesta. Observaciones realizadas por el historiador Aldo H. Cantón.

Los Hijos de Alejandro Roca - Aldo Hugo Cantón

Resumen del contenido de los hijos de Alejandro Roca

El presente trabajo contiene una Introducción donde se comenta que es lo que dio origen a la investigación sobre si existieron o no hijos de este personaje, de larga actuación en diferentes ambientes de Río Cuarto y su zona entre 1875 y 1904.
Luego, un punto en el que se detalla que es lo que sabía de sí misma la familia de Martín Roca, presunto hijo de Alejandro.
En el siguiente lo que Pedro Roca, de 92 años e hijo de Manuel, el otro supuesto hijo de Alejandro, me transmitió en una de entrevista.
A continuación analizo lo que pude conocer a través de siete documentos que se refieren al caso. Fotocopias de los cuales añado.
Después trato de precisar que es lo que era un "hijo de crianza" en la época que aparecen Martín y Manuel.
Doy en el párrafo siguiente una semblanza de Alejandro Roca.
Finalmente transmito mis conclusiones.
Puede que este trabajo no se aprecie exactamente como "historia regional" sino como "historia familiar", pero dada la trascendencia de la actividad de Alejandro en una época fundacional en la región, me ha parecido de interés general. Por otra parte, siempre es atrayente poder establecer una verdad.

Aldo Hugo Cantón
Campo Las Piedritas
LOS CISNES (Cba.)
C.P. 2684
Telefax 03584-493009
Correo-e:
aldohugo@loscisnesnet.com.ar

Introducción

  A fines de 1998 la Universidad de Río Cuarto editó mi trabajo sobre "Los Campos de Roca" con 80 páginas en las que me refería a la forma en que el general Julio A. Roca había llegado a ser propietario de importantes cantidades de tierra en el sur cordobés, y su destino posterior. Como no podía ser de otra manera el libro contenía muchas referencias a su hermano Alejandro, quien había sido copropietario de las primeras suertes compradas (92.000 Has.), y finalmente quien le transmitió por testamento todo lo que había adquirido en la región (70.000 Has.) durante los treinta años en que vivió en Río Cuarto.

  En el capítulo "La testamentaría de Alejandro" transcribí lo que leí en el testamento original1 , incluido en el expediente de su sucesión, donde dice ser soltero, no tener "herederos forzosos legítimos ni naturales".

  El señor Pedro Arce Roca, de Laboulaye, tuvo oportunidad de leer mi trabajo y la atención de escribirme, haciéndome notar que yo estaba en un error, ya que según su saber, Alejandro había sido padre de dos hijos con una indígena y que él mismo era por eso, bisnieto de Alejandro. Ponía a mi disposición la documentación que lo probaba.

  Como el señor no conocía mi dirección envió la carta a la Universidad. En una de mis esporádicas visitas a esa sede, se me informó que tenía una correspondencia que no pude retirar porque la hora no coincidía con la de la oficina postal. Situación que se reiteró tiempo después y finalmente la carta le fue devuelta.

  Con una constancia que admiro y agradezco, don Pedro Arce, un año después tuvo mis señas por un profesor de aquella ciudad que me conoce, y me escribió de nuevo. Adjuntaba la carta original y me proponía una charla.

  Era esto a mediados de mayo del año pasado, momento en que estaba proyectando un viaje que hago anualmente al partido de Gral. Villegas, pasando naturalmente por Laboulaye. Hablé por teléfono con el señor y me aceptó que lo visitara en las primeras horas de un día feriado nacional, que era cuando yo pasaría cerca de su domicilio. Toda una gentileza.

  Desayunamos en su casa con su esposa, una hermana que había viajado ex profeso desde Gral. Levalle y un hermano mío que me acompañaba.

  Ahí supimos cual era la verdad que conocían los nietos de Martín Roca, la que describo a continuación.

Los descendientes de Martín Roca

  Pedro José (n.1928) y Cledia Clementina (n.1936), nuestros anfitriones de esa mañana en Laboulaye, son nietos de Martín Roca, hijos a su vez de Juana Gualberta o Alberta Roca, nacida c. 1907 en Levalle, según consta en el acta de matrimonio que contrajo el 16 de mayo de 1925 con Pedro Nolasco Arce, nacido c. 1891.

  Del nacimiento de Juana Gualberta, (fruto del matrimonio de Martín con Clementina Rivarola), ni sus hijos ni yo hemos conseguido documentación2 . Sí hay constancias de otros hijos (en total habrían sido 14) de la pareja, copias de algunas actas me fueron facilitadas por los sobrinos que entrevisté. En dos se menciona como abuelo paterno a Alejandro Roca, en otras no. En ninguna se da el nombre de la abuela paterna.

  La memoria familiar presente en los hermanos Arce Roca, les hace relatar que Martín y Manuel, supuestos hijos naturales de Alejandro, vivían en la propiedad de éste, la estancia conocida como El Mataco.3

  Siempre según los hermanos Arce Roca, cuando Uriburu se hizo cargo del campo les dio una volanta con dos caballos y 100 patacones a Martín y Manuel y los echó del campo.

  De Manuel saben que rumbeó para Río Cuarto, mientras que Martín quedó en la zona. Fue uno de los primeros pobladores de Levalle, en cuyo pueblo tuvo una propiedad, en España y Grito de Alcorta. Era conocido como el "Indio Roca". Hasta que en un viaje a Buenos Aires en tren, falleció a bordo, el 6 de enero de 1923. Siendo desembarcado el cadáver y sepultado en San Miguel (BA). De los 14 hijos que se dice tuvo, una de sus hijas, Ramona Rosario nació y vivió en Levalle, donde era muy considerada por su ascendencia. Murió en 1997, con 82 años.

(1) Legajo 2503, año 1904, Tribunales de la Capital Federal.
(2) Tampoco estaba asentado el nacimiento en 1917, de Dora Florentina, cuya inscripción tramita en una información sumaria su cuñado Antonio Uboldi, en 1942. (Me hicieron recordar la anécdota del catamarqueño que "no anotaba a las hembritas, total pa'qué?)
(3) El general Julio Argentino, al año siguiente de morir Alejandro y de recibir sus bienes en herencia, -entre ellos esta estancia- hizo un convenio con sus seis hijos para distribuir lo que les correspondía por la sucesión de Clara, su esposa, muerta 15 años atrás. Les adjudicaron cinco leguas a cada una de las 5 hijas y tres a Julito. El Mataco eran 8 leguas, 3 fueron para Julito y 5 para Agustina, casada con Evaristo E. Uriburu, quien poco después compró las tres leguas del cuñado.


Los descendientes de Manuel Roca

  También son numerosos los hijos de Manuel. Casado a los 22 años con Juana Herrera, de 17, tuvieron nueve descendientes. Dato que me transmitió Pedro, el menor de los varones, nacido en 1909, actualmente viviendo con sus 92, casi 93 años, en el Alberdi, como dicen los riocuartenses.

  Felizmente Pedro es un anciano lúcido, por lo que puede contar de su padre cosas que son como en el caso de los nietos de Martín, fruto de la tradición oral dentro de la familia, pero también otras que recuerda por haberlas vivido.

  De aquellas que cree saber por tradición, resalta el relato de que después de la muerte de Alejandro, Manuel seguía viviendo en La Igualdad, donde había sido una especie de apoderado de su presunto padre. Lo que constaba en un escrito.

  En una visita de Julio Argentino, nuevo propietario de la estancia por haberla recibido en herencia, le pidió a Manuel que le mostrara el papel, cosa que éste hizo. Y el general lo rompió delante de él mismo, diciendo que no servía para nada.

  Según Pedro, Manuel tenía marca propia por sugerencia de Alejandro y vacunos que por esa causa probaban ser suyos. Aunque Julio lo dejó seguir viviendo en la estancia4 , al tiempo se alejó y puso una carnicería a unos 5 kms. al oeste de Río Cuarto, frente a campos que eran de Beda Epper, padrino a su vez del propio Pedro.

  Cuando se le terminaron los animales, dejó la carnicería y se vino a Río Cuarto, instalando un almacén en la esquina de las calles Mendoza y San Juan. Más tarde se trasladó a otro local, más chico, y ahí terminó de fundirse por darle la garantía en la casa Jorba, a un turco conocido que nunca pagó.

  Luego trabajó en la Municipalidad y la cárcel. Se puede deducir del relato que el hermano mayor de Pedro, Manuel Domingo, haya influido para que su padre consiguiera esos trabajos dada la militancia política, "lomo negro", lo que también hizo al propio primogénito comisario de policía en Los Jagüeles (hoy Las Vertientes). Manuel Domingo fue el padre de Beatriz, que como otros descendientes del mismo tronco, vive en Río Cuarto.

  Manuel Roca murió en Río Cuarto en 1942 según la memoria de su hijo, mientras que la esposa lo sobrevivió 8 años. Añadido a estos recuerdos, Pedro lamenta que cantidad de fotografías que conservaba su madre, fueran quemadas.

(4) La Igualdad fue vendida por el General a un tercero en 1905, por lo que poco tiempo pudo haber quedado Manuel en ella.

Que dicen los documentos

Hasta aquí he relatado lo que los descendientes de Manuel y Martín Roca me han podido aportar. Antes de llegar a las conclusiones voy a contarles que es lo que he podido documentar.

I)
Lo primero (amén de lo que los hermanos Arce Roca me entregaron) fue el acta de casamiento de Manuel con Juana Herrera.
Carlos Mayol Laferrere, con su nutrido archivo y su amplia generosidad, encontró y me entregó copia de esa acta, fechada en el Registro Civil de Río Cuarto el 10 de mayo de 1891. En ella se dice textualmente: .Manuel Roca, de veinte y dos años de edad, argentino, nacido en el territorio Sud (Pampas), domiciliado en la estancia "La Igualdad" de propiedad del señor Alejandro Roca, situada en este departamento, empleado, hijo de crianza del señor Alejandro Roca, argentino, comerciante, domiciliado en esta ciudad, no recuerda el nombre de la madre por haber venido muy niño de las Pampas (es indígino -sic-); y doña Juana Herrera, de diez y siete años de edad, argentina, nacida en los Llanos de la Rioja, domiciliada en La Igualdad.
Este documento resultó la punta de la madeja y factor de incitación para tratar de hallar más material probatorio.

II)
Una de las cosas que sentía como un desafío era dar con la constancia de la muerte de Martín en las circunstancias que sus nietos relataban.
En el Registro Civil de San Miguel, provincia de Buenos está efectivamente esa constancia. Al día siguiente del que ellos me señalaron como el de la defunción, 6 de enero de 1923, se presenta el hijo mayor, Ramón Martín a denunciarla. No se menciona nada que haga pensar que la muerte ocurrió en el tren, sino que se da como sucedida en el cuartel Primero de ese partido, a las 17 horas y 50 minutos, de cáncer de estómago, según certificado médico del doctor Eduardo Burgos.
Ramón Martín declara ser soltero, de veintisiete años, accidentalmente en este pueblo. De el padre, con domicilio en General Levalle, dice que tiene 49 años, casado con Clementina Rivarola, que no ha testado y que ignora las demás generalidades de la ley. O sea, Ramón no sabía adónde había nacido el padre ni quienes eran sus abuelos paternos.

III)
El casamiento de Martín, por civil, consta en el acta número 152 del 26 de octubre de 1894. Declara "22 años de edad, nacido en la Pampa Central (indio), domiciliado en la estancia La María, uvicada -sic- en la pedanía de la Reducción, departamento General Roca5 , empleado, hijo de padre y madre desconocidos. Ella, Clementina Rivarola de 16 años, nacida en Villa de La Paz, San Javier, domiciliada en la estancia La Igualdad, hija de familia, padre: José Rivarola, argentino, jornalero, fallecido en La Igualdad el 6 de noviembre de 1890. Madre: Clementina Herrera, argentina, quehaceres domésticos, domiciliada en La Igualdad, quien da su consentimiento. Testigos, Luis Jorge Duclos de 30 años, viudo, domiciliado en Río Cuarto y Patricio Alaniz de 22 años, soltero", del mismo domicilio que el novio.

IV)
Por iglesia, la boda se celebra tres días después, acta número 96, donde sólo hay diferencias leves, que nada alteran. De Martín dice que es nacido en Tierra Adentro, vecino de la ciudad, y estanciero. Criado por Alejandro Roca. De la novia, la da como nacida en San Pedro, departamento de San Alberto, domiciliada también en la ciudad. El matrimonio se bendice sin misa nupcial. Testigos: Alejandro Roca e Inocencia Godoy.

V)
El acta del matrimonio religioso de Manuel, número 45, es del día siguiente al del civil o sea el 11 de mayo de 1891. Respecto a la edad del novio, dice "como de veintidós años, nacido en Tierra Adentro, criado por Alejandro Roca, Jefe Político del Departamento". Hubo misa nupcial, y fueron testigos Nicanor Agüero y Ramona Benegas de Ceballos.

VI)
El 15 de marzo de 1879, están registrados en las actas 109 y 110, libro número 17, folio 22, los solemnes bautismos de Manuel y Martín por el teniente cura Carlos Leonardi, con licencia del Cura y Vicario Encargado del Curato de Río Cuarto, P. Ludovico Quaranta. De ambos se dice que se ignora el nombre de los padres y que son nacidos en Tierra Adentro.
A Manuel se le calculan 7 años de edad, y a Martín, 6. Los cría Alejandro Roca, quien además fue padrino.

VII)
De la época que investigaba para Los Campos de Roca, poseo copia de un listado del personal que trabajaba en La Igualdad, del año 1900 o posterior6 . No figuran los nombres de Manuel ni Martín Roca, ni tampoco el de las personas que aparecen como testigos en los documentos arriba citados.

(5) Aquí hay un evidente error, la pedanía Reducción está en el departamento Juárez Celman. En cuanto a estancia La María no la he ubicado. El campo que hoy se conoce como La María, próximo al pueblo de Alejandro Roca, proviene de un fraccionamiento hecho en 1905, fecha muy posterior al matrimonio.
(6) El membrete impreso prevé para la fecha el número 190 y punto. Legajo de Julio A. Roca, Archivo General de la Nación.


Hijos de crianza

Aunque aparece claro el concepto a nuestro entendimiento, la expresa mención que se hace en el acta del matrimonio civil de Manuel, despertó mi interés por saber que se entendía en la sociedad de fines del siglo XIX, en Río Cuarto, por "hijo de crianza". (Situación que se confirma para Manuel y Martín en los otros documentos donde se dice "criado por" o "los cría"). Ignoraba si la condición de "hijo de crianza" era algo que estaba en las costumbres o en las leyes.

Un trabajo que pude encontrar en Internet, de María Cassinari de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, titulado La Situación Jurídico-Social del Menor (1810-1870) hecha luz sobre el tema. Cita que en la Cuarta Partida de las siete que dictó el rey Alfonso el Sabio (1221-1284), se legisla sobre el particular, pero opina que en la sociedad se operaría con formas convencionales menos complicadas que las que establece el derecho. En párrafos siguientes dice textualmente "Desde el siglo XVII es notoria la presencia de hijos de crianza tanto en los hogares porteños como en las provincias, fenómeno éste que se proyectará hasta el siglo XX."

Más adelante expresa "..esta función (la de padres de crianza) no estaba resignada sólo a aquellas personas unidas en legítimo matrimonio, sino que, todos aquellos individuos que lo deseaban amparaban a los niños recibidos judicial o extra judicialmente: forzosa o voluntariamente; por caridad o interés; de padres conocidos, vivos o difuntos o, simplemente echados a las puertas de su casa."

Testimonios de que estos enunciados teóricos eran una realidad en la villa de la Concepción los da Víctor Barrionuevo Imposti en su Historia de Río Cuarto7 dice "A veces se procedía a permutar cautivos por indiecitos en poder de los cristianos" y transcribe a continuación párrafos de correspondencia de los años 1872 y 1873 donde hay varias referencias a esta situación. Una de ellas muy expresiva: ".no sé donde está ni quien tiene este indio, y porque estas restituciones provocan mucho disgusto, como usted bien sabe, con las personas que les han cobrado cariño después de haberlos educado y tenerlos en su poder más de dos años".

Más adelante cita otra carta de 1879, al padre Donati, donde un amigo de Córdoba le da noticias del indiecito que le había pedido colocar. Lo cría un señor que tiene una fábrica de fideos, adónde el hijo de crianza debe trabajar, pero también asiste a la escuela de noche, "porque él quiere estudiar".

En el Registro que cito en el punto VI del apartado anterior, poco después de las actas de bautismo de Manuel y Martín están las número 189 y 190, que se refieren al mismo rito respecto de Mariano y María Rosas respectivamente, nacidos Tierra Adentro, hijos de Epumer y Emilia Nantuis a quien los cría el doctor Jerónimo Aliaga.8

En el supuesto de que pudiera existir un reconocimiento posterior de la paternidad de Alejandro, revisé también los Libros de Órdenes Judiciales del Registro Civil de Río Cuarto, dónde el más antiguo es de 1903, y contiene nada más que anotaciones de nacimientos hechos fuera de término. El segundo tomo salta a 1910.

(7) Tomo III, página 214. (8) En la legislación positiva argentina, sistematizada por Vélez Sarsfield en el Código Civil que rige desde diciembre de 1889, no hay referencias a "hijos de crianza". Cosa que sí ocurre en disposiciones de varios países de América (Chile, Colombia, Puerto Rico, Costa Rica, USA), a veces denegando y a veces concediendo derechos.

Sobre Alejandro Roca

No he tenido acceso directo a documentación sobre la vida de este hijo primogénito de Segundo y Agustina Paz. Nacido en Tucumán en 1838, la bibliografía que he podido consultar lo da haciendo la escuela primaria en su ciudad natal, y para 1859 lo ubica en Buenos Aires. Durante la guerra del Paraguay (1864-1870) comerciaba en los pueblos correntinos o abastecía al Ejército en combinación con su hermano Ataliva quien permaneció entre porteños. Terminada la guerra habría seguido con la actividad comercial en pueblos de la provincia de Buenos Aires, Luna dixit, en Soy Roca.

En 1871, su hermano el General, vino a Río Cuarto, donde se hizo cargo de la guarnición en este punto de la frontera. En medio de su quehacer militar y político le encargó a un amigo que le compre, en 1874, en uno de los cuestionados remates en Buenos Aires, las 35 leguas de lo que inicialmente se conoció como "Las Terneras". Demoró en obtener el título de propiedad hasta el año siguiente, y en 1878 se presenta para que le sea reconocida el 50% de la pertenencia a Alejandro, ya que él había aportado la mitad del dinero.

¿Desde cuándo estaba Alejandro en la Villa? En 1875 aparece como concejal municipal. Es el primer dato cierto de su presencia aquí. Los indicios son que habría venido el año anterior, llamado por Julio para la atención del campo. Pero no hay certeza.

Vivió en Río Cuarto hasta su muerte en 1904. Durante estos 30 años su actividad es constante. En lo económico y en lo institucional. Concejal algunos años, Jefe Político varios más. Adherido a la masonería en Asunción en 1870, funda aquí la logia Estrella del Sud, en 1898. La gran cantidad de tierra que fue comprando a posteriori lo puede mostrar como un acaparador, un especulador. Pero la perfomance de La Igualdad demuestra gran iniciativa en lo productivo. Para armar ese establecimiento, en compras sucesivas (entre 1878 y 1884) logró unir cinco fracciones provenientes de las parcelaciones de la época colonial, en total 2.201 hectáreas, una extensión, si se quiere, modesta. Las dotó de riego, implantó alfalfa y exportó desde ahí los primeros novillos gordos, en pie, a Inglaterra.

A pesar de que fray Quírico Porreca lo trata en un escrito de "profundo ignorante", la generalidad de las crónicas periodísticas de la época lo tratan con respeto y consideración.

Culmina el bien hablar de nuestro hombre cuando fallece y la revista de gran difusión nacional Caras y Caretas, dice en la nota necrológica: "Era un hombre laborioso, honestísimo que á fuerza de coraje y trabajo había logrado formar una holgada posición, había emprendido las obras más animosas, dando pruebas siempre de un raro sentido práctico y de clara inteligencia. En Río IV durante muchos años estuvo dedicado á sus intereses, logró ganarse el aprecio de todos los que lo trataron, por su carácter bondadoso, pues amparó siempre a los humildes y a los honestos".

Conclusiones

El momento histórico en que Manuel y Martín nacieron, los usos de la época, la propia personalidad de Alejandro Roca, la época en que llegó a la zona; amén de los documentos, me hacen pensar que efectivamente estos dos Roca lo fueron por ser hijos de crianza a los que se los dotó del apellido. No consecuencia de una paternidad biológica que quisiera ser ocultada.

Situación que a mi ver no implica ninguna mengua, ni para el criador ni para los criados. Por el contrario es una muestra de la posibilidad de integrar dos culturas con beneficios para ambas. Demuestra la capacidad de asimilación de los indígenas. Estos no fueron los únicos casos en la frontera de Córdoba, están Carrenao, Mariano Rosas, etc.

En el caso de Manuel y Martín tenemos las evidencias, por un lado, del aprovechamiento de la instrucción recibida que se hace patente en la caligrafía de las firmas de ambos . Por otro, en las familias respetables que formaron .

Quizás si se hubieran multiplicado estas "crianzas de hijos", otro sería el país y nos habríamos librado de la carga que tiene nuestra sociedad en la conciencia colectiva por el exterminio que a imitación de otros tantos que hubo en la humanidad, nuestra clase dirigente llevó adelante como una solución.

Estos son los hechos, la realidad. Que debemos aceptar sin beneficio de inventario.

Sobre lo que podríamos llamar "la ubicación social" de estos hijos de crianza, llama la atención ver sus nombres en el periódico El Pueblo, que aparecía en Río Cuarto, mucho antes del diario del mismo nombre. En la edición del 30 de abril de 1893 (Manuel ya casado y Martín próximo a hacerlo), el tesorero de una comisión de homenaje al Dr. Bejarano (médico que vivía a metros de la estación del Andino según acotación de Mayol Laferrere) cree prudente hacer público el resultado de una colecta que se había hecho para obsequiarle un álbum. Da cuenta que una persona aportó $ 0,50, dos N.N. 1 peso cada uno y otras 56 personas que nomina, también un peso cada una. En ese listado están entre otros destacados vecinos Carlos Bouquet, Bernardo Lacasse, Alejandro Roca, Urban Saint Remy, Vicente Jorba y ¡Manuel y Martín Roca!

Aldo Hugo Cantón

Los Cisnes, marzo de 2002.

Personalidad del fundador del pueblo de Alejandro Roca1
Como ya lo hemos dicha, fue fundador del pueblo de ALEJANDRO ROCA, el Teniente General Julio Argentino Roca, quien había nacido en la ciudad de San Miguel de Tucumán el 17 de julio de 1843. Fueron sus padres José Segundo y Agustina Paz.

Las primeras letras las aprendió en su ciudad natal. En 1856 ingresó coma alumno en el Colegio de Concepción del Uruguay, donde cursó los estudios propios del Instituto, además de seguir un curso especial de instrucción militar; allí recibió su primer despacho de oficial de artillería. Ingresó al Ejército de la Confederación Argentina en el año 1859, justamente cuando éste iniciaba sus campañas contra Buenas Aires. Su bautismo de fuego lo recibió en la acción de Rosario, batiéndose luego en Cepeda, volviendo después de esta acción militar a la Provincia de Entre Ríos a proseguir sus estudios, temporariamente interrumpidos, los cuales volvió a cortar para intervenir en otras acciones de guerra.

Su participación en Pavón fue la de un verdadero héroe, pues ante la derrota sufrida por los confederadas en ese encuentro se negó a alejarse del campo de batalla como vencido, defendió su pieza de artillería, consiguiendo llegar a la ciudad de Rosario de Santa Fe con un cañón y un contingente de soldados sin rendirse. Meses después se trasladó a la ciudad de Buenos Aires donde su tío, el doctor Marcos Paz, lo hizo designar agregado en la Secretaría de la Intervención en las provincias del norte.

Con el grado de Teniente se trasladó a la ciudad de Mendoza; mas pronto se alistó en las filas del Ejército Nacional que marchó al Paraguay, donde actuó en las acciones de Uruguayana, Paso de la Patria, Curupaytí, Yatay, Tuyutí y Lomas VaIentinas, al cabo de las cuales recibió las insignias de Sargento Mayor. Durante la Presidencia del sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento fue ascendido a Teniente Coronel, siendo designado Jefe del Regimiento Nº 7 de Línea, y algún tiempo después se lo destinó a la frontera del norte y con la misión de mantener el gobierno constituido en la provincia de Salta. Par su brillante actuación en Ñaembé se le otorgó el despacho de Coronel, pasando a ocupar la Jefatura Superior de la frontera de Río Cuarto; desde allí movilizó al Ejército del Norte para sofocar el levantamiento provocado par el general Arredondo, lo que consiguió en el encuentro de Santa Rosa, haciendo prisionero al sublevado; el Presidente de la Nacían la ascendió a General y lo destinó a la Comandancia en Jefe de las fronteras del interior.

Ante la muerte inesperada del Ministro de Guerra, Doctor Adolfo Alsina, el presidente Avellaneda designó al general Roca en el cargo vacante en 1878. Un año después inició la Campaña al Desierto frente a cinco columnas de las tres armas.

A ello se agrega la demarcación de límites de territorios nacionales cuya anexión era motivo de discordias entre cinco provincias, la solución de continuos conflictos de fronteras internacionales y la apertura de caminos a través de la muralla andina presentando inmejorables perspectivas a la producción.

Valorada la empresa realizada par el general Roca, ella incidió para que la mayoría de las provincias argentinas consagraran su nombre para Presidente de la Nación, cargo que asumió el 12 de octubre de 1880.

Durante sus seis años frente a la primera magistratura de la República fomentó el comercio y el establecimiento de industrias, lo cual llevó a mejorar la economía argentina. Terminó la Campaña al Desierto comenzada -como hemos dicho- en 1879, entre los años 1881 a 1883.

En la primera parte de su gobierno debió atender el conflicto con Chile que día a día se agudizaba; en el año 1881 firmó el tratado de límites que sería la base de un arreglo futuro. Con la solución de las dos cuestiones detalladas precedentemente y el sometimiento a arbitraje del litigio misionero, cuya gobernación territorial hubo de crearse, en la ocasión quedaba asegurada la paz fronteriza y la paz interna y en condiciones de desarrollarse el programa de paz y administración proclamada por el nuevo gobernante.

En la primera presidencia del general Roca las líneas ferroviarias aumentaron de 2.318 Km a 5.964 Km. Las obras públicas proliferaron en todo el país; Buenos Aires dejó de ser la gran aldea para convertirse en una urbe internacional semejante a las mejores capitales del mundo. Merced a su gestión, se organizaron los tribunales de la Nación, se llegó a la regulación de la moneda, se establecieron los territorios nacionales y los registros civiles en toda la República y se ordenó el régimen municipal. Puso en todos sus planes de gobierno un sello de liberalismo, que encontró eco favorable en su ministro Eduardo Wilde.

El 12 de octubre de 1886 el general Roca entregó el gobierno de la Nación a su concuñado, el doctor Miguel Juárez Celman, viajando el ilustre tucumano a Europa. De regreso en su Patria se dedicó de lleno, nuevamente, a la política.

Producida la crisis institucional que obligó a renunciar al doctor Juárez Celman, asumió para completar el período de gobierno el vicepresidente doctor CarIos Pellegrini, quien confió la cartera del Interior al general Roca. Posteriormente, durante la Presidencia del doctor Luis Roque Sáenz Peña, fue llamado a hacerse cargo de todas las fuerzas nacionales, con el fin de contener los repetidos movimientos revolucionarios, mas la inestabilidad política obligó a renunciar al doctor Sáenz Peña y le sucedió el vicepresidente, doctor José Evaristo Uriburu; por esos días Roca ocupaba una banca en el Senado de la Nación.

En 1898 el general Roca fue elegido, por segunda vez, para que ocupara la Presidencia de la República. En esa segunda Presidencia Roca firmo la paz definitivamente con Chile, mediante el arbitraje inglés; organizó las fuerzas de mar y tierra; estableció el servicio militar obligatorio; aumentó las unidades de nuestra marina de guerra; estimuló las fuentes de producción del comercio y las industrias, acrecentando el desenvolvimiento económico en todos sus aspectos.

Después del 12 de octubre de 1904 el General Roca se alejó definitivamente de la vida pública; no obstante durante la Presidencia del doctor Roque Sáenz Peña hubo de aceptar el cargo de embajador ante el gobierno del Brasil por algún tiempo. De regreso al país se dedicó a administrar sus intereses.

El 19 de octubre de 1914 falleció en la ciudad de Buenos Aires, hecho que conmovió hondamente a la República.

(1) Extraído de ALEJANDRO ROCA EN SU PROYECCIÓN -75 Aniversario-, Escribana Marta Nuñez, 1980.

¿Por que el nombre de Alejandro Roca? 1

Cuando se inauguró la línea ferroviaria Buenos Aires - Rosario en 1905, la estación ubicada en el lugar conocido con el nombre de Paso de las Terneras, por un pedido del teniente general Julio Argentino Roca recibió el nombre de ALEJANDRO, dado que deseaba perpetuar el nombre de su hermano mayor en medio de esos campos que eran de su propiedad2. El mismo general dio el nombre completo de ALEJANDRO ROCA a la colonia agrícola que fundó en sus tierras y al pueblo que se formaría a orillas de la estación ferroviaria. Debemos destacar que Alejandro había fallecido en el curso del año 1904 y era propietario de algunas tierras en la zona3 y que fueron heredadas por Julio Argentino.

ALEJANDRO ROCA había nacido en la ciudad de San Miguel de Tucumán en 1838 y era el hijo primogénito del matrimonio formado por el coronel José Segundo Roca y Agustina Paz. Alejandro, al igual que sus hermanos, hizo sus primeras letras en su ciudad natal en el Colegio San Francisco. Al morir su madre a mediados de 1855 Alejandro y Ataliva fueron enviados a la ciudad de Buenos Aires a vivir con Segunda Roca de Reboredo, hermana del padre; Celedonio Marcos y Julio fueron a estudiar al Colegio de Concepción del Uruguay; en tanto Agustín, Rudecindo y Agustina -la única hermana de los Roca- quedaron en Tucumán al cuidado de la tía materna Juliana Paz.

Tanto Alejandro como Ataliva en Buenos Aires empezaron a ejercer el comercio desde muy jóvenes. Alejandro, no obstante sus actividades, participó activamente en las contiendas políticas, durante todo el período de organización nacional. Con motivo de la organización del Ejército que intervendría en la Campaña al Desierto, Alejandro prestó inapreciable ayuda a su hermano Julio Argentino. Habiendo adquirido importantes extensiones de campos en nuestra Provincia, se dedicó a explotarlos fijando su domicilio en la ciudad de Río Cuarto4. Alternó sus actividades agropecuarias con otras de orden comercial, destacándose por su habilidad, honradez y en especial por su visión de futuro.

Fue miembro fundador de numerosas instituciones nacionales, entre otras la Sociedad Rural Argentina y el Jockey Club.

Retirado de sus actividades a principios del año 1904, se radicó en la Capital Federal donde falleció, soltero, el 4 de abril de ese año, rodeado del cariño de sus hermanos y sobrinos; sus restos fueron sepultados en la Recoleta.

Sus bienes, propiedades, etc., fueron heredados por sus hermanos .

(1) Extraído de ALEJANDRO ROCA EN SU PROYECCIÓN -75 Aniversario-, Escribana Marta Nuñez, 1980.
(2) Comenzó a funcionar el F.C. en el año 1902. Como en ese año Alejandro vivía y estaba al frente del campo, es de pensar que él mismo tuvo la delicadeza de nominar a la estación sólo con su nombre de pila. Cuando Julio creó el pueblo, Alejandro ya muerto, le dio el nombre completo. Observaciones realizadas por el historiador Aldo H. Cantón
(3) Alejandro no era propietario de "algunas tierras" sino del 50% de Las Terneras y llegó a tener 90.000 ha más, de las cuales algunas había vendido al momento de su muerte (lo que después fue el campo de La Reserva). Observaciones realizadas por el historiador Aldo H. Cantón
(4) Alejandro vino a Río Cuarto justamente para administrar el campo de Julio; luego lo hizo propietario del 50%. Estando en Río Cuarto comenzó a adquirir fracciones de lo que después, consolidada, fue La Igualdad (campo con riego de donde salieron los primeros novillos en pie para Europa).
En esa ciudad tuvo intensa actividad pública y privada. Participante de la logia masónica local, promotor de la biblioteca y la escuela graduada. Observaciones realizadas por el historiador Aldo H. Cantón


Un héroe Alejandrino

Queremos aquí rendir homenaje a Raúl Ricardo Romero, un héroe de nuestro pueblo que perdió su vida en la defensa de la soberanía argentina en la guerra desatada por la recuperación de las Islas Malvinas.
Raúl nació el 16 de diciembre de 1962 en el Hospital Vecinal Nuestra Señora de la Asunción de Alejandro Roca. Sus padres fueron José Romero y María Magdalena Pereyra. Vivió su infancia en el campo Colonia "Altos Verdes Norte" y su escuela primaria la realizó en la Escuela Nacional Nº 459, hoy Hilario Ascasubi.
El 3 de agosto de 1981 fue convocado al Servicio Militar y trasladado a Rio Cuarto, de allí a P, Iraola en tren para llegar a su destino en Puerto Belgrano como Infante de Marina. El 9 de abril de 1982 se trasladó en un avión Foker hacia las Islas Malvinas, estuvo destinado a comunicaciones, en la Pista de Puerto Argentino.
El 1 de mayo del mismo año, a las 3 de la mañana, murió en un bombardeo y el Padre Vicente Martínez le dio cristiana sepultura. Después de la guerra, que terminó el 14 de junio de 1982, los ingleses construyeron un cementerio en Darwin y allí trasladaron a todos los combatientes argentinos fallecidos; su cruz lleva el Nº 194. Con fecha 10 de marzo de 1995 el Presidente de la Nación establece que el Jefe del Estado Mayor General de la Armada disponga el ascenso al grado inmediato superior post mortem del Personal Subalterno y Conscripto. Es así como Raúl Ricardo Romero es ascendido a Cabo Segundo.